miércoles, 18 de enero de 2017

Tres rosas, un espejo y un misterio

    Guardaba en su frágil memoria tres rosas incrustadas en el espejo de su alma, cuyas espinas amenazaban con clavarse si las llegaba a tocar.

    El aire se esfumó hacia otro lugar más apacible, donde le fuese más fácil respirar y jugar con las hojas caídas que dejaba su querido otoño. Los colores se marchitaron. Decidieron empaquetar su luz en un frasco que sería congelado más tarde en el alféizar de una ventana con las primeras nevadas. El tiempo cayó en el olvido convirtiéndose los días en perpetuas noches, volviendo loco a todo aquel que se atreviera a cruzar la línea de lo real a lo imaginario. El mundo tal y como se conocía cambió bruscamente, dejando ver un lugar extraño y sombrío.

    Todo esto no pasó inadvertido, a excepción de una joven de cabellos oscuros, cuya mente estaba sumergida en un profundo letargo. A pesar de ello, se aferraba a toda costa a tocar esas malditas rosas. Quizá fuese porque en el fondo era consciente del misterio que las rodeaba. A veces la chica despertaba, pero su cuerpo pesaba demasiado. Sabía que se movía por arenas movedizas, pero no sabía cómo escapar de la jaula donde la habían metido.

    Así fueron pasando los días, uno tras otro, convertidos en un bucle atemporal, hasta que pasó lo que una sombra oculta temía. La chica estuvo a punto de tocar una de las tres rosas. Llegó a rozarla con sus finos dedos descoloridos y una espina le rozó el corazón, hiriéndolo superficialmente. De él salió una gota que tiñó a las tres rosas de un precioso rojo brillante. Estas, al recuperar su esencia, brillaron fuertemente rompiendo el espejo donde fueron aprisionadas para retener a la joven. Todo explotó como una bomba de colores que le devolvió la vida a aquello que dejó de existir efímeramente. La chica apareció inconsciente en su lecho, pero aún tenía que librar su última batalla: debía vencer los miedos convertidos en sombras que iban tras ella. La figura que se ocultaba en las sombras sonrió al pensar que esa batalla ya estaba perdida incluso antes de su inicio, por eso se retiró del juego para descansar.

    Meses después la chica despertó. En el momento que abrió los ojos, el ser siniestro también los abrió. Incrédulo, se dispuso a ir en su busca. Se transformaría en su peor pesadilla para así, acabar con ella de una vez por todas. Ella no lo sabía, pero ambos estaban unidos por un cordel invisible que los ataba desde antes de haber nacido si quiera. Uno no podía vivir sin el otro. Por eso, aquella sombra la quería encarcelar, porque sabía que los días de la joven se acababan y si eso pasaba, el también moriría. Sin embargo, no se paró a pensar que un corazón puro podía adquirir una fuerte valía ante sus mayores temores, y la joven se había hecho fuerte en espíritu después de haber vencido a las sombras que querían capturarla. Esa batalla sí estaba perdida antes de ser comenzada. Los días llegarían lentamente a su final, tal y como el destino había sido escrito.

3 comentarios:

  1. Todo se acaba ... Por cierto yo que tu pondría la letra mas negra aun para que contraste con el fondo ya que se pierde y cuesta leer el texto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si lo lees en versión web no tendrás problema alguno. Pero lo tendré en cuenta. Gracias por avisar :)

      Eliminar
    2. Si lo lees en versión web no tendrás problema alguno. Pero lo tendré en cuenta. Gracias por avisar :)

      Eliminar